Desde el espacio de Orientación Escolar tengo el privilegio de acompañar a nuestros alumnos en muchos de sus procesos diarios: cuando se sienten orgullosos de un logro, cuando enfrentan una dificultad académica, cuando viven un conflicto o cuando simplemente necesitan ser escuchados.
En esos momentos, se hace evidente que aprender no es solo adquirir conocimientos académicos, sino también muy importante es aprender a reconocer lo que sentimos, reflexionar sobre ello para tomar las mejores decisiones y relacionarnos de manera sana con los demás.
En este Año del Pensamiento Crítico, en el Colegio Lehnsen reafirmamos que pensar bien también implica sentir con conciencia, la importancia de analizar nuestras acciones y asumir con responsabilidad las consecuencias. La inteligencia emocional se convierte así en una base fundamental de la formación integral que ofrecemos, y en un pilar que da sentido a nuestra manera de educar con propósito.
La inteligencia emocional nos permite reconocer, comprender y regular nuestras emociones, así como identificar y respetar las emociones de los demás, muy importante reconocer la empatía.
En el contexto escolar, estas habilidades son esenciales para que nuestros alumnos puedan convivir, aprender y tomar decisiones conscientes.
Desde Orientación Escolar observamos que cuando un alumno aprende a poner nombre a lo que siente, a expresar sus emociones de forma adecuada y a reflexionar sobre sus reacciones, fortalece su seguridad, su autoestima y su capacidad de análisis.
Un alumno emocionalmente acompañado está más preparado para cuestionar, dialogar y aprender de sus errores, habilidades clave dentro del pensamiento crítico que promovemos este año.
Nuestro modelo educativo coloca al alumno en el centro del proceso formativo. Esto implica reconocer que cada uno de ellos vive experiencias, ritmos y emociones distintas.
En el aula, la inteligencia emocional se trabaja de manera constante a través de situaciones cotidianas: el trabajo en equipo, la resolución de conflictos, el manejo de la frustración y la reflexión sobre las propias acciones para lograr el aprendizaje.
Acompañar emocionalmente no significa evitar las dificultades, sino ayudarlos a analizarlas, comprenderlas y afrontarlas con sensatez. Cuando un alumno se equivoca y aprende a reflexionar sobre lo ocurrido, no solo desarrolla habilidades emocionales, sino también pensamiento crítico y responsabilidad personal.
El rol de la Orientación Escolar es acompañar de manera cercana estos procesos. Escuchar, guiar y orientar a los alumnos forma parte de un trabajo constante que busca que cada estudiante se sienta visto, comprendido, valorado y muy importante, acompañado. Desde este espacio se fortalecen habilidades como la autorregulación, la empatía y la toma de decisiones conscientes.
Trabajamos de la mano con docentes y familias para apoyar el desarrollo emocional de los alumnos, convencidos de que una adecuada orientación favorece no solo el bienestar emocional, sino también el aprendizaje académico y la formación de líderes con valores.
La inteligencia emocional es una herramienta para la vida.
En este Año del Pensamiento Crítico, en el Colegio Lehnsen reafirmamos que educar es formar personas íntegras, capaces de pensar, sentir y actuar con conciencia.
Desde Orientación Escolar, renovamos nuestro compromiso de acompañar a cada alumno en su crecimiento emocional y académico, fortaleciendo mentes críticas, corazones empáticos y líderes con valores.
Como parte de los Colegios Líder en Mi Guatemala, dentro de los Colegios Faro Guatemala y reconocidos entre los Mejores colegios en Mixco, continuamos trabajando con coherencia, humanidad y propósito para ofrecer una educación integral que transforma vidas.
¿Cómo podemos, desde casa y colegio, seguir acompañando a nuestros niños y jóvenes en el desarrollo de su inteligencia emocional y su pensamiento crítico, dentro y fuera del aula?
Lic. Ana Beatriz de León González
Orientadora Escolar